Los ríos son avenidas fluviales por donde navegan miles de personas cada día llevando productos de lado a lado, entre ellos va el misionero llevando con amor la preciosa Palabra de Dios. El misionero va siguiendo los caminos de agua hasta encontrar a los sedientos en los rincones más alejados de la selva.
El regalo de las Buenas Nuevas
El año 2023 no empezó en enero, sino en diciembre del 2022. Mientras muchas familias se preparaban para celebrar la navidad, unos pocos, frente al Reloj Público de Pucallpa, alistaban sus mochilas para navegar las aguas del Ucayali rumbo al sur.
El pastor Celín García, junto a su esposa y algunos otros pasaron la Navidad y el Año Nuevo
visitando: San Luis de Contamanillo, Macaya, Pueblo Nuevo de Caco, San Luis de Caco y Galilea.
Al mismo tiempo, el pastor David J. Shapiama predicaba en Lima por siete ocasiones acerca de la necesidad y la realidad Amazónica con el propósito de movilizar a las iglesias hacia las misiones en la selva.
Mientras ellos hacían esto, los jóvenes de la IEMP se alistaban para su viaje misionero a bordo de la Lancha El Evangelista. Un total de 42 viajaron a la comunidad nativa de Betania del 23 al 28 de enero.
“Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino
de Dios; porque para esto he sido enviado”. Lucas 4:43.
Definitivamente, la Navidad cobra un significado mucho más real cuando el regalo compartido es el Evangelio. Anunciar el evangelio en lugares poco accesibles no es una tarea fácil, pero para Jesús es una tarea necesaria, pues así se debía cumplir el propósito por el cual había sido enviado. El misionero en la selva también tiene este deber de llegar a las comunidades más alejadas y las iglesias en la ciudad deben estar involucradas en el avance del reino de Dios cueste lo que cueste. Aún si eso requiere darle otro
significado a la Navidad y al Año Nuevo.
En la IEMP, también se dio inicio a la nueva temporada de los ministerios de alcance y discipulado: el ministerio deportivo (niños, adolescentes y adultos), Joven Verdadera (señoritas), adolescentes, jóvenes y clases de bautismo para los nuevos creyentes.
La visión de la iglesia se fortalece en hacer discípulos y añadirlos a una de las 11 casas que se reúnen en grupos pequeños para orar, estudiar las Escrituras y tener compañerismo.

